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DERECHO A R�PLICA
N�stor Dipaola le responde a Hugo Rodr�guez, �punto por punto�

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2/9/2024 - 08:35 - TANDIL

Horas atrás, publicamos en este portal la habitual “Columna de opinión” a cargo de Hugo Rodríguez.

Ahora, el escritor y periodista Néstor Dipaola, mencionado en la misma, solicita “Derecho a réplica”, al que por supuesto accedemos:

Estimado Hugo:

Me alegró mucho leer tu carta. Expresa enojo, calentura, bronca. Y cualquier profesional de la medicina o la psicología, nos diría que guardarse un sentimiento de bronca, sin expresarlo, es perjudicial para la salud. Como sé que sos un buen tipo, me alegro que hayas podido expresarte. Eso te hará mucho bien.

Algo similar escribió Piero en la canción que dice: “Hay que sacarlo todo afuera, como la primavera”, y que popularizó Mercedes Sosa con su voz de oro. Y más adelante, sigue: “Sacar lo que se pueda afuera, para que adentro nazcan cosas nuevas.

Está buenísimo, Hugo. Lástima que en tu caso, analizando tu carta, la misma no va a servir para que nada nuevo pueda nacer. Sencillamente, porque nada de lo que decís es verdad. Por el contrario, estoy en condiciones de refutar, documentadamente, cada renglón que escribiste. Veamos:

Caso Daniel Divinsky

Es cierto que los contactos vinieron vía Asociación de Escritores de Tandil (ADET). Así me lo transmitió su presidenta, Ana Delia Álvarez, varios meses atrás. Pero los costos ocasionados por la visita de Divinsky corrieron por cuenta de la Feria del Libro, a diferencia de otras propuestas en que la institución que propone a un autor, se encarga de tales gastos. Lo que hizo Adet fue pasarnos el dato, cosa que agradecemos.

Luego, la Asociación se desentendió por completo de Divinsky. Ni siquiera fueron a recibirlo a la Terminal. Luego yo lo acompañé en el hotel donde se alojó, y hasta lo invité a realizar una excursión por la ciudad y sus sierras, el domingo por la mañana, como hice con el historiador Carlos Martínez Sarasola, con Diego Tomasi (el autor de Cortázar), entre otros.  Obviamente, poniendo mi auto, abonando de mi bolsillo el consumo en los bares y demás. Pero esa es otra historia: siempre he puesto dinero para la cultura, y creo que es un buen destino.

Divinsky se retiró de Tandil el domingo 10 de agosto por la tarde con alegría y con emoción, por tantas atenciones. Y a las pocas horas, ni bien llegó a Buenos Aires con Liliana, su compañera, me envió el siguiente mensaje:

“Te reitero mi agradecimiento por TODAS LAS ATENCIONES RECIBIDAS y el BUEN MOMENTO pasado en la Feria y en el paseo del domingo”.

Y le respondí:

“Gracias Daniel por tu mensaje de hombre agradecido. Los tandilenses siempre hemos tenido fama de buenos anfitriones… Y así debe ser. Un abrazo y saludos a Liliana. Néstor”.

Y Martínez Sarasola, entre otros conceptos, me escribió lo siguiente:

Quiero agradecerte muy especialmente por lo bien que me has hecho sentir durante mi estadía en Tandil y además por la grata repercusión de mi participación EN UN EVENTO TAN BIEN ORGANIZADO Y EXITOSO, donde vos has tenido mucho que ver. Así que gracias de nuevo y a tu disposición cuando lo dispongas. También les envié un mensaje de agradecimiento a las chicas de Alfa Librería”. 

(Luego, hay largos párrafos en los que halaga mis libros, me ofrece el prólogo para una eventual séptima edición de La Ciudad de las Sierras, etc. Pero no quiero abundar en esto, no corresponde a esta respuesta).

El tema “horarios”

Cualquiera se da cuenta que en todo encuentro importante, congreso, jornadas, ferias y afines, ocurren imponderables de último momento y la programación debe alterarse. La gente tiene derecho a enfermarse en las vísperas, como ocurrió esta vez en un par de casos. No más que un par. Entonces, una semana antes (y no tres días) llamé por teléfono a la señora Ana Delia Álvarez, no para imponerle, sino para ofrecerle cambiar su presentación para el sábado, en lugar del domingo, que estaba sobrecargado en la grilla y dispondría de menos tiempo. Le dije también: “Consultalo con Hugo Rodríguez, que es el presentador”. Al día siguiente me llamó para avisarme que ambos aceptaban gustosos dicho cambio.

Y el hecho de que don Daniel Divinsky haya quedado para la hora 21, no perjudicó a nadie, sino todo lo contrario, pues permitió la afluencia de gente que no podía concurrir en un horario tempranero.

Tema salas de conferencias:En lo personal, no intervine para nada en la visita de la señora Jimena La Torre. La organización de la Feria es un grupo felizmente con muy buena armonía y la propuesta vino de otra persona. Se aceptó por unanimidad y desde hacía mucho tiempo estaba ella anunciada en la “Sala Borges”. Como las temáticas eran muy disímiles, la sala en la que disertó Divinsky, también estuvo repleta de público. Y todos quedaron conformes con una charla brillante, con preguntas que dignamente accedió a responder el distinguido visitante.

ADET, el Espíritu Santo  y el “presentador” de Divinsky

Aquí lamento tener que volver a mencionar a ADET, entidad a la que pertenezco; soy socio y aboné las cuotas por adelantado, hasta diciembre de 2014. Digo que “lamento” porque es evidente que algo no anda bien en la Asociación de Escritores. Antes de comenzar la Feria, al ver la programación en la prensa, me escribieron varios colegas pidiéndome explicación por haber sido nombrados como co-autores de la Antología. Me preguntaban por qué figuraban, si ellos (o ellas) no habían dado el consentimiento. Tuve que enviarles copia del correo electrónico que en su momento me envió la propia presidenta, Ana Álvarez. O sea que la información errónea me llegó de Adet en forma oficial, no del Espíritu Santo. ¿Qué es lo que ocurre ahí? Ojalá arreglen los desaguisados…

En ese marco, NADIE de Adet vino a verme por el tema Divinsky, como ya lo dije antes. Ni para atenderlo a él, ni para pedirme compartir la mesa de presentación, en la Feria. Es más, no ubico personalmente ni a Islas ni a Zampatti.

Pero además, esta “acusación” me causa gracia, porque… ¿vos pensás, Hugo, que yo necesito presentar a Divinsky para enaltecer mi ego? ¿Después de haber entrevistado a solas a Joan Manuel Serrat, a los 19 años, como comienzo de una trayectoria que incluyó presidentes de la República, deportistas campeones, artistas, centenares de personajes célebres…? ¿Y recibir elogios de gente notable, todo ello por escrito, documentado y publicado en libros…?

¡Qué feo es mentir!

Además de mal informado y peor documentado, incurrís en otras alevosas mentiras. Por ejemplo, cuando decís que “la ya citada programación impresa no coincidió casi nunca con la real”. Te invito a vos y a quien quiera, a revisarla. El programa coincide en un 95 por ciento. Las excepciones son mínimas, producto de lo ya señalado. Es muy feo tener que mentir, Hugo. Eso puede empañar tu buen nombre.

Un par de consejitos más, si me permitís: Tratá de escribir sin errores de ortografía y sin palabras groseras. Cualquiera podría pensar -por pura maldad, nada más- que lo hacés porque se te acabó el vocabulario de la lengua castellana que vos representás mejor que yo. Digo, por tu apellido tan hispánico, si los hay.

Yo no necesito ni mentir ni “añadir cosas”, como por ahí insinuás en tu extraño escrito. Eso no quiere decir que no pueda equivocarme. Es otro tema. Nos equivocamos solamente los que hacemos.

Lamento, Hugo, no poder pedirte disculpas. Al menos, en este caso. Tanto vos como los lectores, si lo desean, pueden acceder a la documentación empleada para responderte.

Casi te diría que debiera ser al revés. Pero no hace falta, ya que esta carta tuya no opaca mi actuación ni en la feria ni en la cultura de Tandil. Todos saben que he trabajado más por el resto, que por mí mismo. Pero así debe ser, en materia cultural. Y con respecto a los escritores, podría mencionarte una cantidad enorme de colegas que han publicado sus libros, entre otras cosas, porque los he estimulado para ello. Los encuentro en la calle o donde sea y les pido que ahorren moneda por moneda para pagar la imprenta, pues vale la pena publicar.

Eso lo saben tanto colegas jóvenes como el brillante y prometedor Gonzalo Grela, o de la generación intermedia como Gustavo Primucci y otros con fecunda trayectoria como el poeta Julio Villaverde o el querido maestro Daniel Eduardo Pérez, que tanto y tan bien ha investigado la historia lugareña. Recuerdo, varios años atrás, nuestros encuentros en la vereda de la calle Yrigoyen al 600. Yo le insistía en que tenía que llevar al libro sus excelentes artículos que iba publicando mes a mes en “Tiempos Tandilenses”. Lo entusiasmé, y simultáneamente apareció un gran pionero de nuestras Ferias, como lo es don Pedro Fuentes, de Cidle Editora. Él encontró la manera de editar esa obra de Daniel, que ya lleva seis tomos.

En otros casos, hasta les he dado una mano en la corrección de estilo para que puedan convertir sus apuntes en libros sabrosos, como el caso del querido Abel Carbone y sus recuerdos del barrio Puente Azul, entre otros.

¡Pobre Divinsky! ¡Pedile disculpas, ya!

No lo tomes como una orden, pero entiendo que debieras pedirle urgentemente disculpas a don Daniel Divinsky, por haber escrito que en la Feria de Tandil, alguien se ocupó de “ningunearlo”. Porque si el gran Daniel, en una de esas, leyó tu texto en este diario digital, debe pensar que en Tandil estamos todos muy locos, alterados, o quién sabe qué. No va a entender nada, ¿sabés?

¡Uy… qué largo…! Recién me doy cuenta. Ahora sí te pido perdón por la extensión exagerada de esta respuesta. Vos no merecés perder tanto tiempo que restarás a tu valiosa producción, para leer este inútil escrito. Pero también me debo a la gente que durante casi medio siglo ha confiado en mí.

Te mando un fuerte abrazo.

Y como se decía en las correspondencias antiguas, Dios te conserve durante muchos años.

Néstor Dipaola

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