19/2/2024 - 07:21 - RAUCH
Damian Miguel - [email protected]
Durante el pasado fin de semana se desarrolló en el predio del Club Boca Juniors la cuarta edición del "Boca Rock", la convocatoria que organiza la Comisión Directiva del Club para difundir múltiples expresiones artísticas, invitar a la gente a conocer el club y juntar fondos para mantener sus actividades.
Como cada vez que visitamos el lugar, uno no puede dejar de admirarse al cruzar el portal de la esquina de Salta y 2 de abril, que tras su sencillez despliega un generoso escenario donde se combina el verde natural con un cuidadoso mantenimiento y los espacios deportivos propios del club como las canchas de tenis, fútbol, hockey, la pileta de natación y el legendario trinquete de pelota a paleta.
Pero esta vez el espacio lindante al Quincho se ve transformado con un escenario que pisaron 15 bandas de rock de diferentes raíces, que van desde el folclore, el jazz, el funky, heavy metal y otros.
La noche del sábado, más fresca, tuvo una buena concurrencia que apreciaba las bandas como Karaí Raphá, La Barba de Bin, Lacra, The Contrabando o las visitantes Atahualpa Punky y Monstruo!.
Las exposiciones alrededor presentaban diferentes expresiones que iban desde la pintura, la artesanía, manualidades, la literatura -de la mano del escritor local Juan Esteban Bassagaisteguy-, la escultura, la fotografía y otros que invitaban a concientizarse como los de LALCEC Rauch y "Estrellas Amarillas".
El domingo el clima fue mucho más benévolo y eso se reflejó en la convocatoria que prácticamente se duplicó, disfrutando de números artísticos como "Los Peores del Condado", "Punto & Aparte"; "Neco Trío", "Mañana mi coche explotará!" o "Micc Shaggy".
La gente se aprestaba en reposeras que llevaba, o en troncos dispuestos como bancos, o simplemente acostados en el mullido césped.
Un punto aparte lo merece la organización, que mostró a un nutrido grupo de dirigentes que trabajó con buena coordinación para atender rápidamente a la concurrencia o todas las necesidades que requería la arriesgada convocatoria.
Un riesgo que supo tomar la gente del Club Boca, que perfeccionó con los años, y que se convierte en una grata invitación que se reitera cada febrero para disfrutar del arte y la buena onda.